Durante los siglos XIII al XV, Alcaudete vigilaba la frontera con el reino de Granada gracias a una red de atalayas. En la cuenca del río San Juan se conservan la Torre de los Ajos, la Torre de la Harina, la del Molino del Moro, la Torre de Caniles y Torre Blanca, todas Bien de Interés Cultural desde 1985. En el Víboras quedan el Cortijo de la Torre, la base de la Torre Cubillo y restos de la Torre Maestra, que enlazaba ambas cuencas con la villa.
Recorrido
- Valle del San Juan. Los itinerarios más habituales parten del entorno del río, entre Alcaudete y El Sabariego.
- Torre de Caniles. Una pista forestal de tierra sube hasta la torre, cilíndrica, de unos 3,8 m de diámetro, recrecida después como torre de vigilancia forestal. Desde arriba se domina todo el valle.
- Cascada de los Charconales. Muchos senderistas combinan la torre con las pozas y cascadas de los Charconales, en el río San Juan.
- Torre de la Harina. Otra de las atalayas BIC del valle, que puede servir para cerrar una ruta circular.
Por qué hacerla
Las torres se construyeron a la vista unas de otras: los dos o tres hombres de guardia avisaban con humo de día y con fuego de noche, y la señal llegaba en poco tiempo al castillo. Caminar entre ellas ayuda a entender ese sistema de comunicaciones.
Consejos
- No hay un sendero homologado único: lleva un track fiable y pide información en la Oficina de Turismo.
- Parte del recorrido atraviesa fincas y olivares privados: respeta cancelas y cultivos.
- Evita el verano a mediodía y no cruces el río con crecidas.
Antes o después
Completa la jornada subiendo a la terraza de la torre del homenaje del castillo de Alcaudete: desde allí se entiende hacia dónde miraban estas atalayas y cómo llegaban los avisos a la fortaleza. En El Sabariego, aldea del valle del San Juan, puedes ver la iglesia de San Pedro.