En Jaén, salir de tapas no es un plan más: es una forma de vida. En la mayoría de bares del centro, cada bebida se sirve con una tapa, a menudo de buen tamaño y elegida por la casa. Ir encadenando bares es la manera más típica de cenar, sobre todo los fines de semana.
Recorrido paso a paso
- Plaza de la Constitución. Punto de encuentro de los jiennenses, empieza aquí con una primera caña.
- La Carrera. Sube por la calle Bernabé Soriano hacia la Catedral; en las calles laterales hay bares de toda la vida.
- Entorno de la Catedral. Las callejuelas que rodean el templo concentran tabernas con mucho ambiente.
- Arco del Consuelo. El callejón con arco más famoso para tapear, lleno de tabernas en apenas 150 metros.
- Plaza de Santa María y barrio de la Merced. Termina con la fachada iluminada de la Catedral.
Qué pedir
- Pipirrana, la ensalada fría de tomate, pimiento, ajo y huevo con aceite.
- Espinacas esparragadas y andrajos, guisos de la cocina tradicional.
- Lomo de orza y embutidos de la sierra.
- Pan con aceite de oliva virgen extra de la provincia: pregunta por el aceite de la casa.
Consejos
- Pide la bebida y deja que la tapa te sorprenda; en algunos bares puedes elegirla de una pizarra.
- Los jueves, viernes y sábados por la noche hay más ambiente.
- Si buscas una experiencia gastronómica de alto nivel, Jaén cuenta con restaurantes con estrella Michelin, como Bagá; reserva con mucha antelación.
- Remata con dulces de convento comprados en el torno de Santa Clara o las Bernardas.
Antes de empezar
Si llegas pronto, aprovecha la última luz para subir al castillo o pasear por la Plaza de Santa María, y después baja al centro para empezar la ruta.
Y recuerda: en Jaén se tapea de pie en la barra tanto como sentado, y lo normal es tomar una o dos consumiciones por bar antes de cambiar.