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Ruta del patrimonio minero de La Carolina

Del museo a La Aquisgrana: Torre de Perdigones, edificio de El Guindo, antigua estación, Monumento a los Mineros, aula minera y poblado de El Sinapismo.

Medio díaDificultad fácilLineal

Una ruta para entender cómo el plomo transformó La Carolina entre mediados del siglo XIX y el XX, cuando el distrito Linares-La Carolina fue uno de los mayores productores del mundo. Combina un tramo urbano a pie con un corto desplazamiento en coche hasta La Aquisgrana.

Recorrido paso a paso

  1. Museo de La Carolina. Empieza por la última sala, dedicada a la minería de los siglos XIX y XX, con herramientas originales y una galería y frente de mina recreados.
  2. Edificio de la Sociedad Minera El Guindo (Calle Juez Braulio Sena). Fechado en 1900, recuerda a la compañía creada en 1899 que llegó a tener su propia central eléctrica.
  3. Torre de Perdigones (Calle Ondeanos). Fábrica de munición de 1825 y 27 metros; concierta la visita interior con el museo.
  4. Antigua estación y Monumento a los Mineros. Junto al Paseo del Ferrocarril, la estación del tren de vía estrecha que desde 1909 unía La Carolina con Linares.
  5. Cementerio municipal. El panteón de los fallecidos en el accidente de la mina Araceli (1921), un lugar de memoria.
  6. La Aquisgrana (en coche, unos 2 km por la carretera de La Aquisgrana). Aparca en el área recreativa y visita el Aula de Interpretación de la Minería (concertar con la Asociación Cultural Minero Carolinense). Pasea entre restos de minas y lavaderos como El Castillo, bajo la torre del castillo medieval.
  7. El Sinapismo. Si te apetece caminar, sube por el Camino del Sinapismo hasta el poblado minero en ruinas y sus miradores.

Consejos

  • Las instalaciones mineras son peligrosas: no entres en pozos ni ruinas.
  • El 4 de diciembre, Santa Bárbara, la ciudad celebra a la patrona de los mineros.
  • Para ir más allá, el sendero PR-A 456 completa el recorrido a pie.

Por qué esta ruta

A principios del siglo XX decenas de miles de mineros trabajaban en el distrito, y La Carolina pasó de colonia ilustrada a centro industrial. Las explotaciones cerraron porque dejaron de ser rentables, no porque se agotara el mineral, y lo que queda es un paisaje industrial que cuenta la vida de varias generaciones.

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